Días en los que solo quieres tumbarte en la cama,sola o acompañada, pero sin hacer nada más.En el primer caso con los cascos puestos, mirando al techo o a la pared, buscando formas escondidas en el gotelé,estar tumbada haciendo un repaso de como ha cambiado tu vida de un año hasta día de hoy,reirte al recordar algunos momentos y llorar al recordar otros,darte cuenta de que la vida pasa muy deprisa,que no se pueden planear las cosas,que todo pasa por alguna razón y tenemos que aceptarlo nos cueste o no,que las cosas buenas solo tardan un poquito más... Y en el segundo caso,lo que quieres es estar abrazada a esa persona,oir como respira, sentir su corazón,articular las palabras justas, pues a veces el silencio es más bonito,mirarle a los ojos y sonreír fugazmente para de nuevo apartar la vista y acurrucarte en su pecho y querer parar el tiempo.
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Fuera de mi ventana sólo veo coches veloces, motos alocadas, que dejan el tráfico atrás. He aprendido una pequeña verdad, el mundo te quiere rápido para que llegues a tiempo. Te quiere veloz para recordar sólo el sonido de tus pasos y es por eso que cuando te acuerdas que no vas a ningún lado y aceleras.
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